Hay gente pa tó


Cuenta la leyenda, pues no esta claro del todo como se desarrolló el asunto, que allá por los últimos años de la década de los años veinte del pasado siglo, en alguno de las tertulias que animaban los cafés madrileños, se juntaron en el mismo salón el ilustre filósofo don José Ortega y Gasset y el matador de toros Rafael Gómez Ortega, "el Gallo". Ambos personajes, de relumbrón en la época, fueron presentados. Una vez formalizadas las presentaciones, "el Gallo" pregunta a la gente de su cuadrilla por el oficio de ese hombre con pinta de bien estudiado. Cuando le dicen que es filósofo el matador solicita que le aclaren de que va ese asunto de ser filósofo, a lo cual le indican que es gente que se dedica a pensar. El Gallo, tras unos segundos de silenciosa reflexión, soltó la conocidísima perla de sabiduría popular que dice así: Hay gente pa tó. Y se quedó tan ancho.

El caso es que esta frase, con casi un siglo de antigüedad, sigue siendo igual de válida hoy que entonces. Españoles que vienen al mundo, gobernados por inútiles y sinvergüenzas, que no contentos con hundirnos en el pozo ahora se dedican a echarnos tierra encima para que no salgamos nunca. Con una oposición tan esperpéntinca como mangante, dedicada a dejarnos a los españolitos sin una puñetera esperanza de una alternativa de futuro. Sumémosle las diecisiete taifas que convierten este patio común en una casa de lenocinio. El resultado acojona, ¿verdad?

Ahora, la última perla patria (que del Nóbel de la Paz para Obama ya hablaremos otro día) nos llega del gran Alfie. No, no me refiero al personaje de la película homónima y su remake. Me refiero al ministro de las cosas pa´dentro, el del Interior, Alfredo Pérez Rub-al-kaaba. Si, ese mismo que ya era ministro de la Presidencia cuando el gobierno del PSOE al que pertenecía negaba por activa y por pasiva lo de los GAL. Una pieza, vamos. Bueno, aquí nuestro excelentísimo ministro, apenas veinticuatro horas después de la última muerte de un soldado español en la guerra de Afganistán, en una entrevista a la Televisión Española, suelta la siguiente mamarrachada: "Si lo que quieren es que digamos que es una guerra para mostrar que es una misión peligrosa, la respuesta es sí. Si lo que quieren es que digamos que es una guerra para equipararla a la de Irak, la respuesta es no.". Y después de este monumental ejercicio de demagogia y cinismo el muy cabrón va y, al igual que el Gallo pero con menos motivos, se queda tan ancho.

Que ya sabemos todos que si sale de la vaca, es blanco y está en botella, es vino tinto de la Denominación de Origen de la Ribera del Duero de toda la vida de Dios. Claro, siguiendo este modelo de pensamiento si huele como una guerra, suena como una guerra, disparan y matan como en una guerra, entonces se trata de una acción de humanitaria de paz y solidaridad, y de reconstrucción civil y blabla, blabla. No sea que los de la foto que ilustra esta entrada, los del sindicato de la ceja, titiriteros varios e ilustres miembros del movimiento del "No a la Guerra", tengan un súbito ataque de conciencia y decidan mover el culo. Que aunque esto es muy difícil, en vista de lo cómodo que debe de ser vivir en el pesebre, pero no del todo imposible.

Ahora es cuando usted, lector habitual u ocasional de esta bitácora, dependiendo de su orientación política me aplaude mentalmente o me menta a mis muertos en la lengua materna que Dios le ha dado, sea esta el español, el catalán o el suajili. Tanto me da. Haga lo que haga, recuerde lo que dijo Ortega y Gasset al respecto: "Ser de izquierdas es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser imbécil". Lea usted dos o tres veces las palabras de Ortega y después aplíquese el cuento.

3 comentarios:

El Burlador Escarlata | 10 de octubre de 2009 6:21

Que alguien que parece jactarse de tan afilada pluma caiga en recurso de baratillo como trasladar al andalusí el nombre un político cuya trayectoria poco puede ser cuestionada no hace otra cosa que decepcionarme. No menos, eso sí, que tomar como título la frase iletrada y paleta de uno de esos seres inferiores que descargan sus frustaciones, y apstaría que sus cojones también, matando animales.
Ahondando en las consideraciones políticas de la entrada, razón no le falta, señor Espíritu, la guerra es la guerra, aunque como buen romántico sigo pensando que hay motivaciones que bien merecen una.
Me quedo con la última parte, con la aserción de Ortega. Ni de derechas ni de izquierdas, desde fuera se ve todo con más perspectiva.

No baje la guardia recreándose en demagogias de política de portal, señor Espíritu, que quedamos pocos blandiendo la pluma.
Atentamente, un acicate en la red.

El Espiritu de las Navidades Pasadas | 15 de octubre de 2009 5:42

Antes que nada, nobleza obliga, señor Burlador sea usted bienvenido a esta bitácora. Siempre es un placer descubrir que aún quedan enmascarados desfacedores de entuertos por el mundo. Dicho esto paso a contestar a su amable comentario.
En primer lugar me gustaría hacer una pequeña observación. Usted dice que un servidor parece jactarse de una pluma afilada, afirmación esta que no se sostiene mire por donde se mire. En ninguna de las sesenta y tres entradas podrá encontrar usted una sola palabra mía que indique tal cosa. Antes bien, todo lo contrario. He dicho en varias ocasiones que soy un juntaletras aficionado, con poco genio y tan solo algo de oficio. Lo cual y simplificando viene a decir que soy capaz de expresar mis ideas de una forma medianamente clara. De aquí no logro pasar. Ni soy un artista ni pretendo serlo. Vamos, que jamás seré una estrella del Rock ni me darán el Nobel de Literatura (aunque visto el antecedente Obama que no ha hecho nada para merecerlo, estoy por solicitarlo que yo al menos escribo).
Dicho esto, y por alusiones, reitero mi chiste lingüístico sobre el ministro Fredy. Adoro el humor grueso y popular, disfruto como un canijo con las películas de Pajares y Esteso, cuanto más tonto sea un chiste más posibilidades tiene de hacerme reír. Por lo tanto es de entender que islamizar el apellido de ese político “cuya trayectoria poco puede ser cuestionada” me haga especial gracia. Al igual que me parece gracioso llamar al alcalde de Madrid y oneroso déspota Alberto Ruiz “Faraón” o poner un fotomontaje de Esperanza Aguirre o la Cólera de Dios con las domingas al aire, cosa que ya hice anteriormente. Eso sí, volviendo al ministro de las cosas de pa dentro; ¿usted se cree de verdad eso de la trayectoria si tacha? Vamos hombre, que somos mayorcitos y esto es España. Con la salvedad, creo, de Julio Anguita, aquí en el solar patrio la mierda se las encontramos a los políticos autóctonos hasta en las cejas. Así que comencemos bien esta relación y no nos jodamos, que tenemos una edad.
Para ir terminando, y dejando para otra ocasión lo de la tauromaquia ya que nos llevaría demasiado tiempo, deje usted que le recuerde que no hay guerras justas. Justificaciones para una guerra sobran, pero razones que hagan que estas merezcan la pena ni de coña. Los alemanes justificaron sus conquistan en razón al lebensraum, los militares africanistas justificaron el Alzamiento Nacional con la insoportable degradación social y moral de la Segunda República y Castro su revolución con la necesidad de derrocar al dictador Batista. Y esto son solo tres ejemplos recientes que ilustran el tema. Me podría pasar días dándole más muestras. Jamás olvide usted, mi estimado encapuchado, que esa vena romántica está en el nacimiento de las guerras revolucionarias, que siempre han conducido a formas de gobierno totalitarias y a matanzas indiscriminadas. Que hace ya dos siglos que Clausewitz dejó bien claro que la guerra es un “acto de fuerza que se lleva a cabo para obligar al adversario a acatar nuestra voluntad”. Lo dicho, no hay nada que justifique una guerra. Otra cosa bien distinta es que las consecuencias de una guerra, a la larga, puedan ser positivas.
En fin, sea como fuere, y siempre que a usted no le importe debatir con este usuario habitual de una demagogia política de portal, esta bitácora es su casa.

El Burlador Escarlata | 18 de octubre de 2009 5:32

Me doy por satisfecho, estimado Espíritu. Y acepto el rapapolvo, merecido por demás.
Y procedo a explicarme con respecto a mi satisfacción: Como dice mi lema, no tengo ánimo de ofender, pero si ganas de molestar. Cuando uno escribe bien (su caso, evidentemente) no es dificil dejarse llevar por la displicencia y el automatismo, cosa que llevaba observando un par de entradas. Nada mejor que tocar un poco los cojones para haber conseguido que deje atrás posturas, "perezrevertismos" y giros de manual para que a fuerza de mala baba haya usted escrito esta respuesta con más gracia, frescura y desparpajo. La política no era más que mi pretexto para dar por culo un poco. Ni que decir tiene que suscribo casi todo: pocos políticos hay que merezcan la pena, y de seguro que no rondan el Congreso. Que la guerra es mala objetivamente, tampoco lo negaré, desde luego, y que el humor grueso funciona... nada como un pedo a tiempo para echarse unas risas.
No baje la guardia, admirado Espíritu.

Pasaron por la guarida del lobo


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